La disposición de los alemanes a dejar una herencia a sus descendientes ha cambiado significativamente en los últimos años. Actualmente, solo el 35 % de los encuestados desea asegurarse de poder transmitir algo, un marcado descenso en comparación con 2017, cuando casi la mitad de los alemanes (49 %) expresó este deseo. En cambio, se ha producido un cambio de prioridades: el 28 % desea disfrutar conscientemente de su jubilación, mientras que el 62 % afirma querer vivir con «bastante normalidad» sin ahorrar para una gran herencia. Solo un pequeño grupo del 7 % está dispuesto a aceptar limitaciones financieras para ahorrar lo máximo posible para la siguiente generación.
Otro factor que influye en las herencias en Alemania es el impuesto de sucesiones. Aproximadamente dos tercios de los encuestados lo perciben como injusto, una cifra especialmente llamativa entre las mujeres, ya que solo el 23 % coincide en que es justo. Los hombres, en cambio, tienen una visión algo más positiva del impuesto de sucesiones, con un índice de aprobación del 35 %.
Aunque el impuesto de sucesiones representa una carga para muchos, en la práctica, las deducciones fiscales son suficientes para la mayoría de los herederos. Tres cuartas partes de quienes ya han heredado no tuvieron que pagar impuesto de sucesiones. Solo el 18 % de los encuestados declaró estar sujeto a impuestos en este contexto. Las elevadas deducciones fiscales y la adaptación a la situación financiera del fallecido contribuyen a que solo una pequeña proporción de las herencias estén realmente gravadas.
Estos avances arrojan nueva luz sobre las prioridades de los alemanes en cuanto a su patrimonio y planificación patrimonial. Este cambio de actitud también podría influir en el debate social a largo plazo sobre la herencia, los contratos intergeneracionales y la seguridad financiera en la vejez.














